Si existiera la maquina del tiempo, donde uno podría hacer y deshacer cualidades, errores, felicidades, momentos, días en nuestras vidas, lo pensaría dos veces al usarla, la primera diría un rotundo “no” la segunda, un “no” afianzado y sólido, pero porque? (me pregunto) de errores se aprende diría mi abuelo, y vaya que tenia razón.
Los errores que me otorgo la vida, están en mi, como en cualquier otro mortal, y en el centro de todo “eso” sigo estando yo, mutando a cada paso, cada mañana y con cada gesto.
Aunque todo eso parezca invisible a los ojos de los míos, ahí esta la mutación, leve, susurrante y quizás encaminada para lo que vendrá, eso me de dice el “vigía” que con risas compinches me da un gesto de alivio cada vez que hablamos.
Renovaciones constante que pide mi cuerpo y alma, llevan a complacer todo eso que necesito, tapar una vez mas un vacío que ayer me pesaba, no parches, nada de pegamento de mala calidad, sino un giro parcial, solo con eso me conformo, el camino me dice que hago lo correcto, que siga pisando sus líneas.
Volver a tener toda mi autoestima, toda la confianza y también hacerme consciente plenamente de mis nuevas alas.
Quiero sentirme totalmente responsable de mi mismo, sin ningún tipo de atadura emocional, porque asi se quiso.
Eso hago, eso haré.
M. R.


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