martes, 11 de octubre de 2011

Todos somos Carlitos


Carlitos estaba de novio con Magdalena. Pero no eran una pareja más. Eran “la” pareja.
Habían empezado siendo amigos.
Maggie estaba de novia con otro chico, pero la atracción mutua que comenzaron a sentir con Carlitos hizo que luego de engañar a su novio durante un tiempo lo dejara para dar paso a esta nueva e intensa relación.
Ella soltó el primer “te quiero” a lo que él, luego de dudar unos instantes, respondió “yo también”.
Para Carlitos no era fácil decir “te quiero”. No porque no lo sintiera sino porque sabía que decirlo significaba mostrar todas sus cartas y no estaba seguro si eso le convenía.
Vaya a saber entonces por qué cuestiones del cerebro masculino se dio que fue Carlitos el que tiró el primer “te amo”.
Los “te amo” luego pasaron a ser moneda corriente.
A veces se daba como una especie de ping pong:
-Te amo.
-Te amo.
-Te amo.
-Yo te amo más.
-No...yo te amo más.
-No... yo
-No... yo.
Visto de afuera era patético, pero se ve que a ellos les encantaban esas pelotudeces.
Pasaban los meses y todo era perfecto. No tenían secretos. Estar separados tal vez por unas cortas vacaciones era una tortura que decidieron evitar en las vacaciones siguientes.
Ambos eran celosos, pero intentaban por todos los medios (sobre todo Carlitos) que no haya ningún motivo de dudas en su pareja.
La fecha de casamiento sería un 30 de noviembre. No sabían aún de que año, pero que lindo era saber que un 30 de noviembre se iban a unir legalmente y ante Dios para siempre.
Su primer hijo se llamaría Lucas o Valeria.
Nada superaba el placer de estar juntos. Video, helado y sexo era para ellos el plan perfecto.
Que digo sexo, eso era amor. Verdadero amor.
Maggie un día cambió de carrera. La abogacía no era lo suyo y se pasó a diseño. (Sí... ya sé... pero bueno).
La familia no estaba muy de acuerdo con la decisión, pero Maggie contaba como siempre con el apoyo incondicional de Carlitos.
Comenzó el nuevo año lectivo con mucho entusiasmo. Carlitos la esperaba todas las noches a la salida, como cuando iba a la otra facultad.
-Charlie... no vengas mañana a buscarme.... me lleva Sonia que vive cerca de casa. –dijo Maggie un día.
Para Carlitos no era un sacrificio ir por ella y se lo hizo saber.
-A mí no me molesta esperarte, al contrario. No veo la hora que llegue el momento de verte salir...
-Sabés que pasa amor... que a veces los chicos a la salida de la facu van a tomar algo... y yo siempre parezco una cortada ¿no te enojás?
-No, mi amor... como me voy a enojar.

Todo empezó a cambiar.
Los te quiero de Maggie se espaciaron. Los te amo desaparecieron.
La película, el helado y el sexo quedaron resumidos a “la película y el helado”.
Todo se fue dando lentamente, casi sin que Carlitos se diera cuenta.
Pero bueno... todas las parejas tienen momentos mejores que otros. No había nada de que preocuparse.

Maggie se puso algo más quejosa. Cosas que antes no le molestaban de su novio comenzaron a perturbar la armonía de la pareja.

-¿Otra vez con esa remera? ¿no te la pensás cambiar nunca vos?
-Pero está recién lavada...
-¿Sos sordo?...Yo no digo que esté sucia... digo que es aburrido verte siempre con la misma.
-¿Querés que me la saque, bombón?
-No te hagas el tonto, te estoy hablando en serio.

-Maggie... ¿De qué querés el helado?
-¿Me estás cargando? ¿Después de dos años todavía no sabés de que me gusta el helado? Así es como me tenés en cuenta...
-Bueno mi amor... perdoname.
-Sí, claro... así arreglás todo vos.
Otra vez “Película y helado”... nada más.

El que llamaba siempre ahora era Carlitos. La emoción al atender el teléfono que demostraba Magdalena en otras épocas había desaparecido. Carlitos no se preocupaba por eso. Ella lo amaba. Se casaría un 30 de noviembre. Sus hijos se llamarían Lucas o Valeria...

-Necesito un tiempo. –dijo Maggie con cara de sota de basto.
Carlitos levantó la mirada sin sacar la boca de la pajita del trago sin alcohol que estaba tomando.
-No sé que me pasa... estoy confundida... necesito tiempo para pensar.
A Carlitos se le vino el mundo abajo. Lo que estaba viviendo era...como decirlo... irreal.
Esas cosas les pasaban solo a los demás. Maggie lo amaba. Estaba seguro de eso. Por lo cual verdaderamente debía tratarse de una confusión de parte de ella.
Y era entendible. Sus padres estaban separados, el cambio de carrera seguramente la habría afectado... y él había cometido algunos errores: No era muy detallista, había olvidado el cumpleaños de su suegra, no se cambiaba mucho la remera...era lógico lo de Maggie.

Luego de tratar de convencerla por todos los medios de que ese tiempo no era necesario, que él la apoyaría, la ayudaría y que juntos podían enfrentar mejor los problemas, decidió demostrarle su amor de una manera más directa: “Tomate el tiempo que quieras. Pero sabé que yo voy a estar aquí para lo que necesites. Y no olvides que te amo y que sin vos me muero”.
-No llores, Carlitos. Por favor te lo pido, no me hagas esto más difícil.
-Es que te amo tanto.
-Yo también te amo... sos el hombre de mi vida y sé que sos la persona con la que me quiero casar y tener hijos. Pero ahora necesito estar sola. Entendeme.
Esas palabras lo tranquilizaron. Se secó las lágrimas, pagó como siempre la cuenta y la acompañó a la entrada de la facultad. Ella lo despidió con un dulce beso compasivo en la mejilla y entró triste y lentamente a su clase.

Pasaron dos días. Dos largos por no decir eternos días, sin que Carlitos tuviera noticias de Maggie.
Cuarenta y ocho horas ya era tiempo suficiente. El estaba respetando el tiempo que ella le había pedido pero ya no aguantaba más. La iría a buscar de sorpresa esa noche. Ella seguramente también la estaba pasando muy mal. Se encontrarían, hablarían y seguramente se arreglarían. ¿Para qué extender este sufrimiento?
Si su novia estaba confundida, él la ayudaría a desconfundirse.
Al menos tenía el consuelo de saber que ella lo amaba. Que esta etapa era solo algo transitorio. Y que por supuesto no había terceros en el medio. Eso ni pensarlo.

-¿Qué hacés acá?
La frase lapidaria de Maggie aún le retumba en sus oídos.
-Hola....¿podemos habl...?
-Perdoname... ahora no puedo. Tengo que reunirme por un trabajo práctico.
-¿Te llamo y arreglamos para vernos y hablar?
-Carlitos... te pedí tiempo. ¿Te das cuenta que nunca respetás mis prioridades?

Carlitos se fue con las manos vacías. Pero no se daría por vencido. Si él era el culpable de esta ruptura tenía que demostrarle que podía cambiar, que la quería, que la amaba y que ella podía confiar en él.

Un mensaje de texto en su celular que dijera “te amo más que a mi vida” sería el puntapié inicial. Esa frase era importante para ellos. Era una de las preferidas de ella en las épocas doradas.
“SEND” y a esperar.

Al segundo día de espera ya era hora de intentar otra cosa. Esperarla a la salida de su trabajo con el auto para ofrecerle llevarla a la facultad era una idea brillante. En el camino podrían hablar.
Y así lo hizo. Ella habló todo el camino. Pero por su celular, vaya a saber con que amiga.
El papel de chofer le sentó bastante bien. Al menos estuvo cerca de ella. Cortó la comunicación en la esquina de la facultad. Al detenerse el auto Carlitos solo atinó a expresarle nuevamente su amor y a pedirle que vuelva. Solo que esta vez incluyó las palabras “te lo suplico”.
-Por favor... no vuelvas a hacer esto. Ya te dije que necesito estar sola. No me presiones.

Todavía tenía muchas cartas por jugar. Flores, cartas, pasacalles...
El mes siguiente sería el cumpleaños de ella. Ese día tenía vía libre para llamarla, por supuesto.
Además Maggie tenía cosas de él en su casa. Unas fotos, unos CD´s... si no se las había devuelto era porque no pensaba que la ruptura iba a ser definitiva. Era arriesgado darle el golpe de efecto de pedirle las cosas. A ver si todavía ella le decía “Cómo no, pasá a buscarlas”. Eso sería la muerte.

-No puede ser. ¿Cómo va a estar saliendo con un compañero? Ella quería estar sola... estaba confundida. Además me ama. Si quisiera estar con alguien estaría conmigo. –le dijo Carlitos al imbécil de su amigo que le vino con el chisme.

El teléfono de Maggie sonó a las 2 de la mañana.
-Me dijo Matías que estás saliendo con un compañero...Eso no es cierto ¿verdad?
-Carlitos... son las 2 de la mañana...
-Contestame, nada más...decime que no es cierto y me quedo tranquilo y no te molesto más.
-Carlitos... yo no tengo que darte explicaciones de nada. Y lo que yo haga con Marcelo no son asuntos ni tuyos ni de tu amigo.
-¿Marcelo? ¿Se llama Marcelo? ¿Y desde cuando...?
-tuuu tuuu tuuu tuuu.


Tal vez esta historia te resulte familiar. Posiblemente no en su totalidad pero es muy probable que te sientas identificado en muchas partes.
Y es lógico.
En muchos párrafos pareciera que estoy relatando tu caso ¿o no?
¿Seré adivino?
¿Te habré estado espiando?
No. Nada de eso. Simplemente sucede que todas las mujeres son como Maggie. Y que todos los hombres, aunque nos duela admitirlo, somos medio Carlitos.

Fabio Fusaro

sábado, 8 de octubre de 2011

Arruinarse

jueves, 6 de octubre de 2011

Latidos

Latiendo desesperadamente, mi corazón busca consuelo en lo mas recóndito de lo cotidiano, es que las idas y venidas, se transformo en solamente “ida” y el “bombeo” ya no es el mismo.
Los latidos son cada vez mas profundos y más ásperos, lo siento al explotar mi pecho cada vez que recuerdo tus ojos que me llaman, ignoro toda presencia y sigo mi camino.

R.

lunes, 3 de octubre de 2011

La Fidelidad


Marcelo es trabajador.

Myriam es simpática.

Cacho es bueno.

Andrea es celosa.

Carolina es fiel.

Marcelo es trabajador.

¿Por qué?
Porque le encanta trabajar. Se siente inútil cuando no lo hace. Siempre quiere progresar en la vida y siente que el trabajo es el medio para lograrlo. ¿Hasta cuándo va a ser trabajador? Hasta que se muera. Porque para él, ser trabajador es una forma de ser. Myriam es simpática. ¿Por qué? Porque es una chica muy sociable, casi siempre está sonriendo y tiene un trato muy agradable con la gente. ¿Hasta cuándo va a ser simpática? Con excepción de que Myriam tenga algún problema momentáneo que oculte su simpatía, Myriam va a ser siempre una mujer simpática. Es su forma de ser. Cacho es bueno. ¿Por qué? Porque siempre piensa en el bien de los demás. Hace cualquier cosa por un amigo que se encuentre en problemas. Es capaz de prestarle lo que le pidas. Siempre está dispuesto a escuchar y a dar una mano. ¿Hasta cuando va a ser bueno? Va a ser bueno siempre. Lo llega en la sangre. Ser bueno es su forma de ser. Andrea es celosa. ¿Por qué? Porque cree que cualquier mujer puede quitarle su pareja. Le pasó con todos los novios que tuvo.
Es muy posesiva e insegura.
¿Hasta cuándo va a ser celosa? Sus celos pueden disminuir a medida que su pareja le vaya demostrando seguridad, pero nunca van a desaparecer completamente. No puede evitar ser celosa aunque luche para lograrlo. Es su forma de ser. Carolina es fiel. ¿Por qué? Porque jamás mientras estuvo de novia, salió con otro hombre. ¿Hasta cuándo va a ser fiel? Hasta que un día se le presente una oportunidad de ser infiel que no rechace. Ser fiel no es una forma de ser. Ser fiel es una circunstancia. Por supuesto hay mujeres que son infieles con mayor facilidad que otras. Algunas mujeres son infieles con un total y absoluto desparpajo. Están de novias y se levantan tipos en el laburo, en la parada del bondi, en las salas de Chat, en el consultorio del dentista, en la clase de buceo (en la pileta a tres metros de profundidad, con traje de neoprene, tanques de oxígeno, máscara y patas de rana), en fin, donde sea.
En el caso de estas mujeres, sí podríamos decir que la “infidelidad” es una forma de ser.
Ellas son así. No pueden cambiar. Tal vez estén en un período de enamoramiento con su pareja que haya que sean fieles por un determinado período de tiempo, que pueden ser de dos meses, dos días o dos horas, pero indefectiblemente volverán a las andadas. Porque lo llevan adentro. La infidelidad para ellas es una forma de ser.
La fidelidad en cambio, como decíamos anteriormente, no es una forma de ser sino una circunstancia. Decimos que una persona es fiel porque hasta el momento no fue infiel, lo cual no asegura la permanencia de esta cualidad en el tiempo. -Mi novia es fiel –dijo uno. -Mi novia hasta ahora me fue fiel –dijo otro. -Mi novia hasta ahora supongo que me fue fiel –dijo un tercero. ¿Cuál de estos tres personajes creen ustedes que tuvo la apreciación más acertada? El primero dice que la novia “es” fiel. Lo cual supone que esa es su forma de ser y nunca la va a cambiar. Eso es algo que no lo podría asegurar ni ella misma. Supongamos que la novia del primer personaje naufraga en altamar y llega a una solitaria y paradisíaca isla. Junto con ella también llega a la isla un muchacho que trabajaba en el barco haciendo show de stripper. Un tipo alto, con un lomo más que perfecto, una cara que concuerda totalmente con el cuerpo y como si todo esto fuera poco, muy caballero, simpático e inteligente.
Son los únicos sobrevivientes del naufragio. Con el correr de los días, ambos comienzan a sentir deseos por el otro. Hasta que otro barco los rescate pasarían años.
¿Qué creen que sucederá entre ellos? Obviamente yo creo lo mismo. ¿Pero la chica no era fiel? Sí. Pero las circunstancias hicieron que dejara de serlo. Entonces no era fiel. Había sido fiel hasta ese momento, que no es lo mismo. La fidelidad no era algo que llevaba en la sangre. No era como Cacho, que era bueno, y aunque estuviera en una isla no le haría mal a nadie.
Ella fue fiel hasta que dejó de serlo.
Ustedes podrán pensar que la situación descripta es demasiado extrema. ¿Cuánto menos extrema debía ser la situación para que esta chica siguiera siendo fiel a su novio? Si la fidelidad hubiera sido para ella una forma de ser, el stripper no le hubiese podido tocar un pelo ni en cien años. El segundo dice: “Mi novia hasta ahora me fue fiel”. Sin duda está más acertado en su apreciación que el primero. Claro que para asegurarlo con total certeza debería haber estado al lado de ella, desde que se pusieron de novios hasta el presente, sin quitarle la vista de encima ni un minuto. El tercero dice: “Mi novia hasta ahora supongo que me fue fiel”. Indudablemente el más acertado. Fundamentales el “hasta ahora” y el “supongo”, para hacer de su afirmación una frase inobjetable. Porque nadie sabe a ciencia cierta hasta cuando puede durar esa fidelidad. Ni siquiera nadie puede asegurar que esa fidelidad exista.
No lo olvidemos. Ninguna mujer “es” fiel. A lo sumo “está siendo” fiel.
Tal vez.

R.

domingo, 2 de octubre de 2011

Elvis Presley - Always on my mind



TALVEZ NO TE TRATÉ
TAN BIEN COMO DEBÍA HACERLO
TALVEZ NO TE AMÉ
TANTO COMO A VECES PUDE HACERLO
LAS PEQUEÑAS COSAS QUE DEBÍA DECIR Y HACER
YO SIMPLEMENTE NO ME TOMÉ EL TIEMPO PARA HACERLAS

TU ESTUVISTE SIEMPRE EN MI MENTE
TU ESTUVISTE SIEMPRE EN MI MENTE

DIME, DIME QUE TU DULCE AMOR NO HA MUERTO
DAME, DAME UNA OPORTUNIDAD MÁS
PARA MANTENERTE, SATISFECHA

TALVEZ NO TE ABRACÉ
EN TODOS ESOS SOLITARIOS, SOLITARIOS MOMENTOS
Y CREO QUE NUNCA TE LO DIJE
SOY TAN FELIZ DE QUE TU SEAS MÍA
SI EN ALGÚN MOMENTO TE HICE SENTIR COMO LA SEGUNDA MEJOR
NENA, LO SIENTO, HE ESTADO CIEGO

TU ESTUVISTE SIEMPRE EN MI MENTE
TU ESTUVISTE SIEMPRE EN MI MENTE

DIME, DIME QUE TU DULCE AMOR NO HA MUERTO
DAME, DAME UNA OPORTUNIDAD MÁS
PARA MANTENERTE, SATISFECHA

LAS PEQUEÑAS COSAS QUE DEBÍA DECIR Y HACER
YO SIMPLEMENTE NO ME TOMÉ EL TIEMPO PARA HACERLAS
TU ESTUVISTE SIEMPRE EN MI MENTE
TU ESTÁS SIEMPRE EN MI MENTE
TU ESTÁS SIEMPRE EN MI MENTE

Sin ti...sin mi




¿Que hace el sexo en Internet
el pudor en la vedette que hace un Porsche en Tel Aviv? ¿un pigmeo en un iglú una duda en un gurú que hace Frida sin sufrir? Si así como quién no quiere la cosa más fácil dispara rosas un misil, que tú un quizás. quien me manda a ser adicto de tus besos si la luna no es de queso, ni tu boca souvenir. ¿Que hace un casto en un motel, que hace un genio en un cuartel y que estas haciendo tu, sin mi? ¿Que estas haciendo tú, que estoy haciendo yo? subastando en el mercado besos tan improvisados con despecho al portador. ¿Que estas haciendo tu, que estoy haciendo yo? malgastando en cualquier cama lo que se nos de la gana pa' vengarnos de los dos. ¿Que hace un lunes en verano un judío sin paisanos? ¿y que estoy haciendo yo, sin ti...? ¿Que hace un hippie en la oficina una orca en la piscina una monja en carnaval? ¿que haces tu cuando estas sola chapuceándote en las olas de un pasado que paso? ¿Que hago yo cuando el domingo es por la tarde y el campeón se hace cobarde y pregunta donde estas? ya no estoy para los versos de Neruda si en mi cama no figura ni un buen beso de alquiler ¿Que hace el Louvre sin Mona Lisa un nudista con camisa y que estoy haciendo yo sin tí? ¿Que estas haciendo tú, que estoy haciendo yo? subastando en el mercado besos tan improvisados con despecho al portador ¿Que estas haciendo tu, que estoy haciendo yo? malgastando en cualquier cama lo que se nos de la gana pa' vengarnos de los dos Que hace un 30 de febrero que hace un rey sin heredero y que estoy haciendo yo... sin ti.

Ricardo Arjona