Latiendo desesperadamente, mi corazón busca consuelo en lo mas recóndito de lo cotidiano, es que las idas y venidas, se transformo en solamente “ida” y el “bombeo” ya no es el mismo.
Los latidos son cada vez mas profundos y más ásperos, lo siento al explotar mi pecho cada vez que recuerdo tus ojos que me llaman, ignoro toda presencia y sigo mi camino.
R.
jueves, 6 de octubre de 2011
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