La piel a lo lejos, grita lo que quiere con suaves murmullos al oído, todavía la carne responde a su llamado, aunque esta vez sin la combinación de amor-sensualidad como solía ser, ya gran parte de la química se alejo, desapareció aunque de a ratos vuelve aparecer.
No se confunden, esas carnes resisten “todavía” a la tentación de jugar a este encantador juego de placeres. Ya no hay venidas, sino idas, resisten sin saber que lo que guarda ese cuerpo, es superficial, no correspondido.
No llores piel, si alguna vez dejas de verme, fuiste gran parte de esta química, de lo que parecía perfecto, hoy es un cielo sin sol.
No llores, y hablale cada tanto a su alma, susúrrale como lo haces conmigo, lo mucho que los necesito, aunque sea por ultima vez.
M. R.


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