Y la noche no nos alcanzo, los segundos se hacían minutos y los minutos, horas.
Nada nos quedaba por hacer, mucho por decir, vuelvo a repetir casi de memoria gran parte de mi vida, y entre risas, besos y mates la fusión fue casi perfecta.
La complementación se hace cada día mas sólida, donde ya no existen secretos que esconder, la frontalidad brutal de la que se cautivo, seguirá firme como el primer día.
Apuesto mucho, apuesto nada…tampoco seguiré al pie de la letra aquel libro perfeccionista grabado en mi cabeza.
R.


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