Seguí mi intuición y espere, ya en ese momento (10 minutos después) solo quedábamos 5 personas paradas, rogaba que nadie más se baje ya que hubiera quedado desubicado yo solo parado al lado de ella, y asientos vacíos a los costados.
Por suerte el hombre de cara cansada y cabeceador de sueños se levanto y me dio una mano, no lo dude…me senté a su lado y note que sonrió en forma sumisa, a esa altura me quedaba sin cartas por jugar.
Llego el momento clave, ella se levanto casi tímidamente, tardo en cargar el bolso que tenia, el cuaderno oficio y su celular, me estaba dando la ultima oportunidad y no pensaba dejarla pasar, me levante tras ella, como si viviese en ese barrio, el cual esta a 15 cuadras de mi casa.
Camine siguiendo sus pasos, ella toco timbre para la próxima parada, “bajas en la próxima” – le dije. “si” – Me respondió. Los escalones fueron eternos y al bajar pise césped empapado en rocío, todavía siento el olor de ese lugar.
Mi lentitud que siempre jugo en mi contra quedo abatida con la frase que ella largo en ese momento…”Me leíste la mente, pensé que me iba a salir mal” continuada de una risa picara de ojos brillosos.
También me reí, me sonroje y mire al cielo con mirada de superado.
Empezó a lloviznar y el techo de un viejo kiosco nos acobijo por un lado rato, diría unos 20 minutos de palabras cruzadas casi sin sentido para ese momento, con mucho sentido para un encuentro casi espontáneo e inesperado.
R.


Me enganche con la historia nene, eso te paso de verdad? da mas detalles que quiero saber! ;)
ResponderEliminarCele
...
ResponderEliminarPara que queres saber? deja de complicar las cosas y hacelas como corresponde, beso.
Con vos cerka no puedo, me conoces muy bien.
ResponderEliminarAlejados, cerca siempre pudiste, estoy bajo tus prioridades.
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