
La rutina ha llegado a su fin, esas fueron las ultimas gotas de lagrimas, todo eso sucedió y la marea se calmo, silencio a mi alrededor, la calma, virgen calma y después el tsunami para llevárselo todo. La piel inmóvil espera la caída para volver a levantarse nuevamente en lo profundo de alguna noche.
Mis brazos se extienden hacia la nada, acariciando los últimos destellos de fuego en el aire, quizás ahí encuentre tu piel, sin esa maldita rutina de agua salada, sin la presencia de mi ser, utópicamente envueltos en una sabana blanca vacia de resentimientos.
La marea salada vuelve a su estado mas alto, solo hizo falta una…solo una.
R.


No me queda otra que aparecer en escenita gordo :)
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