Nada se compara a estar con vos en una fría tarde de otoño, ver tus ojos, tu sonrisa al verme bajar del tren en nuestra estación, es algo único, y digo nuestra estación porque, fue ella la que casi de reojo contemplo nuestro primer beso, casi tímidamente y sin temor alguno, lo deje bien guardado para algún futuro cercano, que tarde o temprano llegaría.
Hoy no hay nada que ocultar, no existen miradas piadosas que nos condenen, no existen los secretos que ayer nos ataban a vivir un presente casi imperfecto.
Porque nunca te necesite mas que hoy, porque nunca te solté la mano, porque siempre confié en vos, y lo mas importante, porque en todo este tiempo siempre te ame.
R.


No hay comentarios:
Publicar un comentario