domingo, 23 de mayo de 2010

Abuela


Abuela, vos que me enseñaste gran parte de mi vida, que fuiste mi preferida entre los viejos, la que por primera vez me dio de comer con tanta calidez, de mirada picara de ojos claros, tan entrerriana, tan de provincia, tan hermosa que cautivo hasta al santiagueño mas terco.

Abuela…nunca voy a olvidar tus consejos, tus retos tus locuras de familia que siempre fueron entendible de mi parte y de los demás, las formas de decir las cosas que pocos sabíamos entender, tu golosina preferida…esa que siempre te llevaba cada noche y la recibías con una sonrisa que me llenaba el día por mas mierda que haya sido, Abuela, “chita”, “Doña Aurora” Dueña de su casa como solías decir, a vos te digo…GRACIAS por todo lo que me diste, a tu forma fuiste la mejor abuela que alguien podría tener, porque usted, señora…ha sido y será la segunda, primera columna que sostenía este enorme techo que de a poco se derrumba, para así construir otro reinado en su nombre y el de su querido (y no tanto) esposo.

Su SANGRE, MI SANGRE, es un legado para futuras generaciones que con orgullo, llevaran la bandera de su nombre y su historia.

Gracias Abuela, siempre vas a estar conmigo, estés donde estés.

A 3 días de tu partida, ya te extraño, esperare con los brazos abierto que ahí estaré con tu golosina preferida o un heladito de los que tanto te gustaban.

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