La belleza genuina, de raíz, tan femenina, radiante de elegancia natural, tan de barrio, perfectamente moldeada estéticamente, por manos sabias de creación, fiel a sus principios ante la vida misma.
Ella que su hombro siempre me entrego, atino, marco, busco su tiempo y lugar en el momento indicado, a vos, la luz que ilumina este camino cotidianamente en cada rincón de nuestros escondites pasados y actuales.
A la misma hora, en el mismo lugar, bendito lugar donde te conocí, maldito lugar donde muchas veces llore tu ausencia, y hoy orgullosos miramos hacia adelante sin ver las consecuencias
R.


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